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miércoles, 4 de abril de 2012

Willis O´Brien y su Frankenstein vs. King Kong

Willis O'Brien (1886-1962)fue uno de los pioneros en el campo de animación stop-motion y maestro de Ray Harryhausen.

Tras una infancia movida, huyó del hogar con sólo 11 años y se dedicó a diversos oficios, desde boxeador a dibujante (en la sección de deportes del San Francisco Daily News), pasando por camarero, curtidor de pieles, granjero, peon de fábrica e incluso vaquero. No se libró de participar en rodeos. Pero fue su trabajo como ayudante de paleontólogo el que le abrió los ojos, pues el descubrimiento de restos de dinosaurios encenderían la mecha de su pasión y afición por estas criaturas extintas. Y es que tras trabajar en el ferrocarril, O´Brien comenzó a esculpir bustos de mármol para la feria Mundial de San Francisco de 1913. El experimento cinematográfico con un dinosaurio y un hombre prehistórico, para la mencionada feria llamó la atención de un productor del cinema de la época, que no era otro sino Thomas Alba Edison, que le promocionó para crear una serie de cintas con tema prehistórico.


Tras unos primeros y titubeantes intentos de meter la cabeza de lleno en el oficio, con cancelaciones de proyectos como Atlantis, Frankenstein o Creation para la RKO. De este último proyecto, del que se habían completado 20 minutos, los estudios de David O´Selznick y en concreto Merian C. Cooper, pese a considerar la historia aburrida, destacaron los efectos especiales. Por lo tanto, no dudaron en contratar a Willis O´Brien para llevar a buen puerto toda la pirotecnia de la película King Kong (1933). Un rotundo éxito de la época y un clásico del cine de todos los tiempos, que provocó la secuela en el mismo año Son of Kong, menos considerada por el público. Así fue que el propio O´Brien no quiso que su nombre apareciera en los créditos.

Tragedia en el matrimonio

Willis O´Brien había contraído nupcias con Hazel Ruth Collette en 1925, y fruto de ello fue un matrimonio desgraciado, y dos hijos, William y WIllis Jr. En 1931 a Hazel le fue diagnosticado cancer tuberculosis, y su hijo William contrayó tuberculosis y a raiz de ello se quedó ciego. La pareja se divorció en 1930 y la tragedia devino en 1933. Su ex-mujer mató a tiros a los dos hijos y luego intentó suicidarse. Tras recalar en el hospital carcelario, esta señora murio en 1934. Todo este asunto dejó destrozado al pobre Willis y su carrera ya no remontaría el vuelo.

Siguió trabajando para la RKO en producciones de poca monta como Los últimos días de Pompeya (1935) o Dancing Pirate (1936), primera producción en tecnicolor del maestro. Lo más destacado de esta época es su intervención en los efectos del Ciudadano Kane de Welles, reusando uno de los decorados de Son of Kong. Su pupilo Ray Harryhausen, fue asesorado por O´Brien en la consecución de los efectos de El gran gorila (1949) y Ray recuperó materiales e ideas de maestro en la película Valley of Gwangi, estrenada en 1969, siete años después de su fallecimiento. Su última colaboración fue en El mundo está loco, loco, loco (1963), en la escena en la que los cómicos intentan huir por la escalera de incendios. O´Brien no llegó a ver completada la película.





 Grandes ideas aprovechadas

Aunque no fue muy prolífico en su carrera cinematográfica, si que tuvo ideas de genio que fueron aprovechadas años después por otros creadores. Por ejemplo, una de las más curiosas, comprendía una película con un dispar enfrentamiento entre King Kong y una criuatura de Frankenstein inmensa. Nos han llegado varios bocetos de una idea que fue aprovechada por Ishirō Honda's en la película japonesa King Kong vs. Godzilla (1962).
El concepto de King Kong vs. Frankenstein, planeado como una segunda secuela del film original de 1933 Frankenstein, fue comprado por los estudios Toho.

Willis O´Brien, todo un pionero de los efectos especiales. y al cual desde este blog le dedicamos una profunda admiración.

miércoles, 18 de junio de 2008

Adios a Stan Winston




A los 62 años de edad nos deja este maestro de los efectos especiales y maquillaje de Hollywood. Uno de los nombres más conocidos del mundillo (junto al de Rick Baker) y laureados, es su creación más conocida el alienígena de Depredador (Predator, 1986).

Pero sobre todo es su colaboración con Spielberg en Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), la que constituiría una innovación de este tipo de efectos visuales al combinar acertadamente infografía y animatronics y la que propiciaría la creación de ILM, empresa dedicada a efectos especiales digitales, junto al técnico Scott Ross y al director James Cameron (con el que había colaborado anteriormente en las dos partes de Terminator).

Su faceta menos conocida es la de director, con una película en su haber, Gnomocop (Upworld, 1991) de escasa calidad, aunque eso sí, con una criatura muy bien hecha. Tambíen sus tempranas participaciones como maquillador, como en el filme W. C. Fields and me (1977) nos muestran a un excelente profesional en este apartado.



Ganó un Oscar por los maquillajes de Batman Vuelve (Batman returns, 1992), que tan bien supo trasladar de los diseños de Tim Burton. También fue nominado, entre otras, por Eduardo Manostijeras e Inteligencia Artificial.

Su último trabajo, el Iron Man de Jon Favreau.

Desde aquí un profundo reconocimiento a este mago de los efectos, cuya aportación al cine de ciencia ficción jamás será olvidada.